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Guias de viajes

New York día 9: Ferry hasta la Estatua de la Libertad

11 de diciembre 2017 

Estábamos tan cansados del tute de todos los días previos que este día no madrugamos. Cuando sonó el despertador teníamos varios mensajes preguntado si estábamos bien, ¿pero que había pasado? Estuvimos viendo las noticias y nos quedamos de piedra, al parecer un joven hizo explotar un artefacto adherido a su cuerpo en un pasillo subterráneo que conectaba las estaciones de Port Authority y Times Square. (ver noticia) ¿Qué le esta pasando al mundo?¿Nos hemos vuelto locos? Después de hablar con la familia diciéndoles que estábamos bien, nos vestimos para iniciar nuestro día y coger el ferry hasta la Estatua de la Libertad.

Cogimos el metro desde nuetra estación hasta la estación de Staten Island sobre las 9:00h. Queríamos tener varias perspectivas de la Estatua de la Libertad, así que lo primero que hicimos fue coger el ferry gratuíto hasta Staten Island.

La estación del barco estaba llena de gente, pero nosotros nos fuimos haciendo hueco para poder entrar en el primer barco que venía.

Nos sentamos en la parte de fuera y zarpamos a la isla de Staten Island. Desde el barco pudimos ver una increíble estampa de los rascacielos, el puente Verrazano – Narrows (que une a Staten Island y Brooklyn) y la Estatua de la Libertad. No todos los barcos tienen la parte lateral descubierta, por lo que puede que te toque uno que solo tenga la proa (delante) y la popa (detrás).

Pese al frío que hacía las vistas fueron fantásticas y muy recomendado el trayecto si no tienes el tiempo muy justo. 

Vistas desde el ferry de Staten Island

Hicimos lo que hace mucha gente, nos bajamos en Staten island y nos volvimos a subir sobre la marcha para regresar a Manhatthan. Pensábamos que solo lo íbamos a hacer nosotros y nos encontramos con una marabunta de gente haciendo lo mismo, ¡que gracioso!

Después de obtener otra perspectiva de la estatua, nos fuimos caminando hasta Battery Park para recoger las entradas del ferry hasta la estatua de la Libertad. Al principio no sabíamos muy bien donde se recogían, pero echamos una ojeada y dimos con el lugar.

Entregamos nuestras New York pass en la ventanilla y ya teníamos nuestras entradas para ir en barco hasta la estatua de la libertad. Solo nos quedaba ponernos en la cola para pasar el control. No había demasiada gente en la cola pero estuvimos esperando unos 30 minutos.

En ese mismo sitio puedes comprar otro tipo de entradas para estar aún más cerca de la estatua (acceso al pedestal o acceso a la corona) aunque suelen estar completas, lo ideal es reservarlas con antelación. Nosotros con la que nos entraba en la New York Pass (solo acceso al recinto) teníamos suficiente.

Después de unos 20 minutos y tras pasar el exhaustivo control de seguridad, nos subimos al barco que nos llevaría hasta Miss Liberty . Estábamos tan emocionados por ver de frente esa figura tan representativa y que habíamos visto en infinidad de películas, que los 15 minutos de trayecto en el ferry se nos pasaron volando. 

¿Qué representa la estatua de la Libertad?

En la mano izquierda lleva el Libro de la Ley con la fecha de la independencia de EEUU. Los rayos de la corona representan los 7 mares y continientes; las ventanas representan piedras preciosas. En sus pies, las cadenas y un grillete roto, acentúa su condición de ser libre de opresión y servidumbre. La antorcha es una réplica de 1986 de la original, que se encuentra en el museo.

Solo se puede acceder al museo de la Estatua de la Libertad con la entrada de la corona o del pedestal.

El día estaba especatcular y se vía un sky line de Mahatthan precioso.

Estuvimos un rato disfrutando del precioso pasiaje hasta que regresamos de nuevo al barco. Antes de regresar a Manhattan el barco hizo una parada en la isla de Ellis, nosotros  solo la vimos desde la cubierta del barco porque no teníamos ganas de bajarnos y hacía bastante frío.

Vistas desde el barco camino a Manhattan

Llegamos a Battery Park y dimos una vuelta por los alrededores.

Cogimos el metro  en la estación de Batery Park hasta Times Square, para dar una vuelta por la zona y donde volvimos a comer en la famosa cadena Shake Shack. Había pasado lo del atentado y la calle estaba repleta de periodistas, militares y policías. 

Nos recorrimos algunas tiendas y empezó a oscurecer. Allí estábamos en el lugar de los apoteósicos leds en la gran manzana, donde nunca se hace de noche. Esta zona nos gustó muchísimo por eso volvimos a verla. 

Como estábamos por la zona aprovechamos para comprar cupcakes en la famosa Magnolia Bakery, la tienda de dulces de Sexo en Nueva York. Días anteriores lo habíamos intentado pero las colas de esta dulcería eran enormes y ese día estábamos de suerte, había muy poca gente. Aunque si hubiera sido por mi, me hubiera llegado prácticamente toda la dulcería, me contuve y podemos una caja de cupcakes.

Empazaba a refrescar más de lo normal y es que esos últimos días las temperaturas estaban bajando hasta los -11 grados (menos mal que solo llegamos hasta los -3ºC, si no me quedo pajarito), así que cogimos nuestros dulces y nos fuimos hasta el hotel.  

Al día siguiente madrugábamos bastante porque teníamos el día super completo, así que la mejor decisión fue acostarnos temprano. ¿Quieres saber que hicimos al día siguiente? ¡Te lo contamos todo!

 

¿Te ha gustado este post? Esperamos que haya sido útil para tu próximo viaje.

¡Hasta el siguiente post, viajeros¡

 

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