Indonesia Asia

Indonesia día 1: Llegamos a Java y visitamos Yogyakarta

Indonesia día 1: Llegada a Yogyakarta, Palacio del Sultán, Templo del agua, Mercado de las aves, Parque Pinus Pengger y Parque Jurang Tembelan Kanigoro.

10 de septiembre 2017

Este día era especial porque empezaba nuestra aventura por Indonesia. La primera toma de contacto con el país fue la isla de Java, que tras aterrizar visitamos Yogyakarta.

Aterrizamos en Yakarta dejando atrás nuestros tres maravillosos y calurosos días en Dubai. Después de una hora de espera cogimos nuestro vuelo hasta Yogyakarta y aterrizamos en la ciudad sobre las 9:00h. Lo bueno de nuestro vuelo fue que llegamos temprano y tuvimos todo el día para conocer Yogyakarta.

Nos esperaban unos días intensos visitando la ciudad y estábamos emocionados. Nunca habíamos estado en Indonesia y con todo lo que habíamos visto y leído, teníamos la corazonada de que iba a ser un gran viaje. 

¿Sabes como nos sentimos? Quien nos conoce sabe lo amantes que somos de Asia (más yo) y cuando pisamos la salida del aeropuerto al escuchar “taxi”, “taxi”, “taxi”, nos invadió el sentimiento de estar en casa. El calor sofocante, el olor a comida asiática, el ruido del tráfico y los rasgos faciales de la gente, hizo que volviéramos a sentir que habíamos vuelto al país que por ahora habíamos elegido como segundo hogar. Estaba tan contenta que solo quería que la mochila saliera lo más rápido posible.

Cogimos nuestras maletas y fuimos hacia la salida para coger un taxi. También aprovechamos para cambiar el dinero justo para el transporte. Nosotros solemos cambiar 20€ en los aeropuertos y el resto fuera porque la comisión suele ser muy alta o el euro suele estar a peor precio. (Nuestro presupuesto en Indonesia)

Como nuestros amigos del @elmundoesmejorcontigo llevaban unos días en la ciudad, ya habían hecho la comparación de precios para los taxis, así que nos facilitaron el trabajo y nos dijeron a donde teníamos que ir. Fuimos hasta la ventanilla que hay a la derecha, justo antes de cruzar las puertas del exterior. El precio por el taxi fueron 80.000 rupias unos 48,48€Nos dieron un papel con el número del taxi que nos correspondía y salimos a buscarlo. Nos subimos muy emocionados y le indicamos la dirección de nuestro hotel (nuestros alojamientos en Indonesia). La zona donde nos quedamos, Prawirotaman, era tranquila comprándola con Malioboro St y tenía muchos lugares para comer, cambiar dinero, comprar y contratar excursiones o taxis. 

El recibimiento en el hotel fue bastante bueno, aunque como pasa en muchos sitios, nos dijeron que hasta más tarde la habitación no estaba preparada. Como no queríamos perder el tiempo, le dijimos al chico del hotel que necesitábamos un conductor para este día. El precio por el recorrido que hicimos fueron 700.000 rupias (sin incluir parking) unos 42,42€. Nosotros aceptamos el precio sin negociación ya que un día con conductor suele salir eso. 

Como habíamos desayunado en el avión procedente de Dubai, no nos paramos a desayunar.

 

Qué ver y qué hacer en Yogakarta 

La primera parada de nuestra ruta fue el Palacio del Sultán o Kratón. En este palacio suelen ponerse un poco insistentes para que contrates un guía, pero si tienes una guía de viajes o Internet a mano, no necesitarás nada más para estar informado. La entrada cuesta 15.000 rupias por persona. Las cámaras no estaban incluidas dentro del precio, con lo que solo pagamos una cámara que no costó 1.000 rupias. La otra nos la metimos en la mochila y una vez dentro la sacamos de manera disimulada. 

A parte de albergar en su interior el palacio del sultán, también se pueden encontrar las residencias que usaba el personal que trabajaba allí y las salas donde se guardaban los tesoros o cosas de cuando el sultán era pequeño.

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Zonas del Palacio del sultán

El palacio es interesante y tiene varias cosas que ver, pero a nosotros no nos acabó de llenar, con lo que nuestra visita fue corta.

Nos volvimos a subir al coche y tras pagar 5.000 rupias por el parking nos fuimos hasta el Templo Taman Sari, también conocido como el Templo o castillo del agua. La entrada nos costó 7.0000 rupias por persona y 2.000 rupias de la cámara de fotos (escondimos de nuevo la otra). El horario es de 9:00h a 15:00h por lo que se suele visitar primero para evitar llegar y que esté cerrado.

El templo Taman Sari se encuentra situado en el barrio de Kratón y se contruyó en 1958 . Tras estar abandonado durante muchos años lo restauraron, aunque no está en las condiciones más optimas. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por su importancia histórica.

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Una de las puertas del Templo del agua

El palacio tiene varias estancias, salas destinadas a reuniones, dormitorios y salas de estar. Principalmente se usaba como jardín de recreo del sultán. Lo que mas nos gustó fueron las dos piscinas con el agua color turquesa y sus fuentes. 

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Taman Sari

En el otro lado había un edifico donde se escondía la piscina privada del sultán. ¿Quién podía disfrutarla? La mujer que cogiera la flor de loto que previamente el sultán había lanzado desde lo alto de la torre, era la afortunada. Podía disfrutar tanto de la piscina privada como de las salas secretas. 

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Piscina y torre desde donde el sultán lanzaba la flor

El palacio se distribuye por varias plantas y desde la ultima se obtienen vistas muy bonitas al barrio contiguo de Kratón.

Fuimos descubriendo los alrededores del palacio con el mapa que nos habían dado en la entrada. Aunque el recinto era pequeño, nos costo un rato encontrar la mezquita subterránea. La entrada no estaba muy clara y estuvimos dando vueltas un rato. Lo mejor de estas cosas es que vas descubriendo lugares sin turismo y que no te esperas.

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Calles del barrio contiguo

La mezquita Sumun Gumuling que significa “rodando en circular” en javanés, era la mezquita del palacio y lugar de meditación del sultán. Algunas leyendas dicen que puede haber un túnel subterráneo que une el palacio con el Mar indico, aunque por ahora no se ha encontrado.

Algunos musulmanes interpretan las cuatro escaleras de la mezquita como caminos hacia el pecado y al infierno. Mientras que la escalera superior es el camino hacia el cielo.

Este lugar es bastante turístico y todo el mundo quiere encontrar la mezquita subterránea, así que no estarás tu solo. 

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La mezquita Sumun Gumuling o Masjid Tanah Bawah

El palacio es bonito y a nosotros nos gustó, pero si tienes el tiempo justo puedes prescindir de su visita.

Después de que el conductor nos diera el ticket para pagar el parking, nos pusimos en marcha a nuestro siguiente destino, el mercado de las aves. Este mercado es uno de los preferidos de los locales y vienen con sus pájaros para que interactúen entre ellos. Es como estar en el patio del colegio, todos hablando con todos.

Es realmente gracioso verlos llegar en las motos con sus jaulas tapadas como si fueran mochilas, aunque verlos silbándoles a sus pájaros, lo es todavía más.

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Llegando con su jaula al mercado

Les encanta alardear de como cantan y de los colores que tienen sus pájaros. Cuando llegamos todo el mundo nos miró como si no hubieran visto un turista en la vida. 

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Mercado de las aves

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Limpiando a su pájaro

En este mercado a parte de ser una zona de recreo, venden jaulas, piensos y se realiza la compra venta de aves.

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Jaulas, piensos y callejones del mercado de las aves

Aunque nosotros no vimos ninguna especie en extinción, se dice que en Indonesia el tráfico ilegal de animales existe, con lo que posiblemente en las trastiendas sea donde se cuece todo el bacalao y tengan escondidas desgraciadamente a estas especies.

Tras nuestra visita al mercado de las aves, nos pusimos en marcha a un lugar que cuando lo vi por Internet dije que si visitaba Yogyakarta tenía que ir sí o sí, el parque Pinus Pengger. El parque se encuentra a unos 20 km de Yogyakarta y se tardan unos 30-50 minutos dependiendo del tráfico.

Dejamos el coche en el aparcamiento y tras pagar 5.000 rupias de la entrada, accedimos al lugar. El Pinus Pengeer es un parque forestal donde los indonesios van a pasar el día en familia. Suelen hacer picnics, barbacoas, disfrutar en familia y divertirse con las atracciones que hay en el parque.

Uno de nuestros miradores favoritos fue Pancawara, que lo encontramos tras perdernos por el parque. Este mirador se encuentra suspendido en el aire para disfrutar de unas vistas maravillosas. El color madera de la mano, los arbustos de alrededor y las enormes colinas de color verde, hicieron que nuestro primer día en Indonesia fuera una inyección de naturaleza.

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Mano del parque Pinus Pengger

Cuando llegamos al mirador había esperando gente local y un señor mayor nos dio un numero (como si estuviéramos en la carnicería) que evidentemente no teníamos ni idea de cual era, porque los números eran un poco raros. Finalmente y tras reírme un par de veces con el numero en la mano, una señora me aviso de que era nuestro turno. Menos mal que la mujer nos dijo que nos tocaba, porque si tenemos que descifrar el número y encima asociarlo con la pronunciación del hombre que los decía en alto, nos daba el final del viaje y aún seguíamos allí esperando nuestro turno.

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Vistas desde el mirador

No había demasiada gente, así que pudimos disfruta un rato de las vistas que tiene el mirador. Aunque la mano parezca inestable soporta bastante peso, así que tranquilos. El mirador en forma de mano tiene varios significados en sánscrito, relacionados con los humanos y los elementos como el agua, fuego, metal, madera y tierra (cada dedo). El viento también se encuentra presente como conductor de los cinco elementos. A raíz de ellos,  los humanos han logrado satisfacer las necesidades de sus vidas para construir una civilización. Pancawara se le llama a la semana que contiene cinco días en la cultura javanesa.

Seguimos recorriendo la zona y nos topamos con Cetta Abipraya. En sánscrito Cetta significa conocedor y Abipraya significa disciplina. La mezcla de las dos palabras es entendido por el humano como “tener un conocimiento útil” La practica de este conocimiento sirve para ayudar a los demás. Su imponente figura significa que nunca se puede escapar del don de Dios.

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Cetta Abipraya

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Cetta Abipraya desde el otro lado

Tras disfrutar un buen rato del parque local, nos fuimos antes de que empezara el atardecer. Nos esperaba la última visita del día, otro de los imponente miradores. 

Tras 20 minutos en el coche y con el atardecer casi encima, llegamos al Parque Jurang Tembelan Kanigoro. La verdad que cuando lo vi dije … bueno si, no esta mal. Son varias atracciones seguidas sin mucho más, no esperes un gran recinto con el Dragón Khan de Port Aventura. Lo que nos ganó de este sitio fueron las preciosas vistas que si te coincide el atardecer como a nosotros, lo son aún más. Este lugar a diferencia del otro fue gratuito, aunque tuvimos que pagar 8.000 rupias del parking. ¡Vamos! que al final te cobran tanto si es por la entrada como si es por el parking. La cuestión es ganar dinero.

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Mirador no apto para gente con vértigo

El momento mágico llegó sobre las 17:00h cuando el sol comenzó a descender y el horizonte se tiñó de naranja durante un buen rato. Escuchamos silenciosamente el sonido de los pájaros al son del atardecer, transmitiendo paz, armonía y tranquilidad. Disfrutamos como niños pequeños y la verdad que fue un momento precioso. Dimos por comenzados los atardeceres de infarto del viaje.

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Atracciones de la zona

Nos subimos de nuevo al coche y nuestro conductor nos dejó en el hotel. Ya teníamos nuestra habitación preparada, así que metimos las maletas y nos empezamos a preparar para dar un paseo por la zona. 

Eran alrededor de las 19:00h y aún no habíamos comido, menos mal que habíamos desayunado bastante en el avión. Dimos una vuelta por la zona de nuestro hotel y nos paramos a cenar en Tu casa es la mía. Después  Sonia y John nos avisaron de que habían quedado con más viajeros para cenar, así que cuando acabamos fuimos a dar con ellos. 

Hablamos de viajes, compartimos experiencias entre risas y lo pasamos genial. ¿Quién diría que solo nos conocíamos de las redes sociales? Pudimos desvirtualizar a  @brujaaroundtheworld  y @viajandos1nparar porque a John y Sonia ya los conocíamos en persona.

Teníamos pensado visitar la calle Malioboro, pero estábamos cansados del vuelo y del recorrido del día, así que después de cenar regresamos a nuestro hotel.

Queríamos estar frescos porque al día siguiente nos esperaban los imponentes templos de Prambanan muy temprano y el conductor nos recogería a las 5:30 de la mañana.

Zona de Prawirotaman

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Indonesia día 2: Prambanan y los templos cercanos

Espero que nuestro primer día en Indonesia en el que visitamos Yogyakarta,  te ayude para organizar tu viaje. Seguiremos subiendo los post del diario de viajes. Si no quieres perderte ningún post, regístrate a nuestro blog para mantenerte al tanto de las novedades 

 

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