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Qué ver y qué hacer en Estambul en 3 días

Estambul está situado en un enclave único entre Asia y Europa. Gracias a la mezcla cultural se dice que es una de las ciudades más bonitas del mundo y cuanta razón tienen. Si has leído mis post anteriores sobre Turquía, sabrás que es la segunda vez que visito el país y he vuelto con la misma sensación que cuando lo pisé por primera vez, encantada! Estuve 3 días en la ciudad buscando las mejores vistas desde terrazas panorámicas, comiendo la mejor comida turca y poniendo en práctica mi técnica de regateo en los bazares. En este post te cuento qué ver y qué hacer en Estambul en 3 días.

 

QUÉ VER Y QUÉ HACER EN ESTAMBUL EN 3 DÍAS

Día 0: Llegamos al aeropuerto de Ataturk sobre las 18:00 horas después de pasar tres días en la Capadocia. Valoramos varios transportes para salir del aeropuerto, pero como éramos cuatro, coger un taxi nos salía a cuenta. 

Hicimos el checking en el hotel y nos fuimos a merendar a la terraza del hotel Adamar, en la zona de Sultanahmet. Como no era verano y hacía bastante frío, disfrutamos de nuestro postre «Katmer» en la terraza cubierta del hotel. Mientras hablábamos sobre las aventuras que vivimos en Capadocia en los primeros tres días de nuestro viaje, ocurrió algo mágico, todas las mezquitas de Estambul se unieron al unísono para la llamada a la oración (se produce cinco veces al día). Estés donde estés, siempre escucharás ese cántico para recordar a los musulmanes la cita con Allah. 

Entes de irnos el chico del hotel nos recomendó disfrutar unos minutos en la terraza descubierta. Hacía mucho frío, pero nada podía arruinarnos la preciosa imagen que teníamos de la ciudad y de las dos mezquitas más importantes de Estambul. Fue un momento mágico y bastante difícil de borrar de nuestras retinas. Sin lugar a dudas, disfrutar de alguna terraza panorámica es algo qué ver y qué hacer en Estambul en 3 días. Pincha en este enlace para descubrir las mejores terrazas de Estambul. 

 qué ver y qué hacer en Estambul en 3 días

Mezquita Santa Sofía desde el hotel Adamar

Aunque no teníamos mucha hambre decidimos ir a cenar al Buhara Ocakbasi Restaurant, uno de los restaurantes más recomendados de TripAvisor. Pedimos varios platos, entre los que estaba el Tasti Kebab  y el Katmer. Esas dos comidas fueron los platos estrella de nuestro viaje a Turquía, sobre todo el postre.

Como esta zona estaba cerca de nuestro hotel, aprovechamos el camino de regreso para conocer un poquito de la ciudad por la noche. 

Día 1:  Nuestra primera parada del día fue una de las joyas de la ciudad, la Santa Madre Sofía o Hagia Sophia, que se puede ver desde muchos puntos de la ciudad gracias a sus cuatro enormes minaretes y su gran cúpula. Tras hacer una pequeña cola y pagar 9,95€  nos adentramos a descubrir siglos de historia a través de esta catedral ortodoxa, iglesia o mezquita. Como no podía ser de otra manera entramos por todo lo alto a través de dos enormes puertas de madera provenientes del arca de Noé. 

Los enormes candelabros, medallones y las columnas, nos dejaron con la boca abierta. Su interior es tan bonito que lo considero un imprescindible qué ver y hacer en Estambul en 3 días. El horario es de 09:00 – 17:30 horas.

Puedes seguir descubriendo Santa Sofía subiendo a la parte alta, desde donde obtendrás otros puntos de vista de Hagia Sophia. Cuando fuimos estaba en restauración y no pudimos apreciar su encanto al 100%, aunque nos quedamos con muy buen sabor de boca con ella. 

Desde una de las ventanas pudimos ver como la mezquita se Sultanahmet alzaba sus minaretes en el horizonte. 

Como la Hagia Sophia queda justo en frente de la mezquita de Sultanahmet, fuimos avanzando a través de la plaza para conocer su interior. Cuando llegamos vimos que estaba cerrada para la gente no musulmana porque era la hora del rezo, así que nos quedamos por su exterior inmortalizando momentos.

Como nos entretuvimos bastante con la visita anterior y teníamos pensando comer temprano para seguir con nuestra ruta del día, nos fuimos hasta uno de los restaurantes cercanos de la zona, el The Han Restaurant. Pedimos varios platos, entre ellos una tabla enorme de verduras y de diferentes tipos de carne. Si has leído los otros post de la saga de Turquía sabrás que nuestros paladares turcos tenían sus platos estrella.

La decoración del restaurante es muy bonita y los camareros son muy amables. No puedo decir que sea barato porque la cuenta fue sabrosa, pero la comida estaba muy buena. Como siempre digo, aunque sea caro si está bueno y lo disfruto, lo pago con gusto. ¿Tú no? Si quieres saber mi presupuesto por Turquía en 7 días pincha en este enlace

Con la barriguita llena fuimos dando un paseo hasta llegar al Gran Bazar.  Lamparas de colores, especias, gente amable, alfombras, decoraciones turcas y cafeterías cukis es lo que nos esperaba tras el control policial de la entrada. 

Estaba tal y como lo recordaba hace unos cinco años atrás, abarrotado de gente y de vendedores hambrientos de turistas.

El Gran Bazar es uno de los mercados más antiguos y grandes del mundo. Para acceder al recinto hay 22 puertas y tiene 3.600 tiendas repartidas en 64 calles, la verdad que al escribirlo suena un poco laberíntico. El horario es de 08:30-19:30 horas.

¿Sabes cómo nació el Gran Bazar? Su origen se remonta época de Mehmed II, cuando construyó el Eski Bedesten (el antiguo bazar) en 1455. Este pequeño bazar fue creciendo a consecuencia de la construcción de nuevas tiendas en las calles adyacentes por los artesanos de la ciudad. Fue remodelado poniéndole techos a sus calles y así quedar como lo conocemos hoy en día, siendo uno de los iconos más famoso de Estambul.

¿Consejos para moverte por el Gran Bazar? Piérdete por sus callejuelas y vuélvete a encontrar todas las veces que quieras. Mira, regatea y sonríe mucho para conseguir esa pieza que tanto quieres. Párate a tomar un té observando esas calles gremiales e imaginándote como comerciaban 500 años atrás. Habla con los turcos e intégrate en la vida comerciante de sus antepasados, pero sobre todo disfruta, porque hay muy pocos lugares en el mundo con este. 

Verdaderamente es un privilegio poder disfrutar de este histórico mercado, por eso, no dudes en incluirlo en qué ver y qué hacer en Estambul en 3 días.

¿Es seguro el Gran Bazar? Tanto el Gran Bazar como el bazar de las Especias son extremadamente seguros, por lo menos por ahora. Solo encontrarás miradas cómplices y sonrisas en cualquier puesto que te pares. Te ofrecerán sus productos para que los pruebes y vacilarán contigo para que no te pases regateando. Verdaderamente no me sentí insegura en ningún momento. Con todos los que me tropecé fueron súper amables y me ayudaron a crear contenido para mi video sobre Turquía.  Para tu tranquilidad, existe un control de seguridad con detector de metales en los accesos al bazar. 

Después de pasar bastante rato perdiéndonos por sus callejones, decidimos ir hasta el mercado de Las Especias antes de que cerrara. En Turquía los comercios cierran sobre las 18:00 – 19:00 de la tarde. 

El Bazar de las especias o Bazar Egipcio es uno de los más antiguos y más grandes de Estambul tras el Gran Bazar. Forma parte del complejo de la mezquita Yeni Camii, rodeado de tiendas, una escuela y un cementerio. Su nombre no se sabe muy bien de donde proviene porque hay varias historias; Unos dicen que nació por la diversidad de especias de Oriente, dándole el nombre de «Bazar Egipcio» y la otra versión es que durante el periodo bizantino abundaba el comercio de cereales. ¿Cuál será la real? nos quedaremos con esa duda. El horario es de 09:00 – 19:00 horas. 

Los colores y olores de estos sitios marcarán un antes y un después en tu manera de ver los bazares. Aunque el más transitado es el Gran Bazar, este también es tremendamente bonito. Fuimos a última hora y la poca afluencia de gente se notaba bastante. 

Como habíamos comido realmente tarde y no teníamos hambre, en vez de irnos a cenar nos fuimos a una tetería muy pequeñita que estaba al lado de nuestro hotel.  El Duran Nargile Cafe es el lugar ideal para tomarte un verdadero té turco y para descansar del ritmo de todo el día. A nosotras este sitio nos encantó tanto este sitio que volvimos a repetir. 

Día 2: Empezamos el día en el alma de los tres imperios, la plaza de Sultán Ahmet, donde se encuentran dos de los monumentos más famosos de Estambul y donde se palpa la huella de los emperadores bizantinos. Sigue atento a los lugares imprescindibles qué ver y qué hacer en Estambul en 3 días.

No era un buen día meteorológicamente hablando, pero con el paraguas en mano nos aventuramos a descubrir el legado de los sultanes otomanos. 

Como ya conocíamos el interior de Hagia Sophia y por el rezo no pudimos disfrutar de la mezquita del Sultánameht, nuestra primera parada era dejarnos seducir por su interior. Recordaba la grandeza e importancia de esta mezquita y estaba ansiosa por volver a verla. 

En el otro extremo de la plaza y enfrente de Santa Sofía, la gran Sultanameht reta con su majestuosidad a su vecina. Con más de 200 ventanales, sus cúpulas escalonadas y sus seis minaretes, la hacen única.  El sultán Ahmet I la mandó a construir en 1609 queriendo competir con la grandiosa Meca igualando sus torres, una gran ofensa que quedó perdonada con la construcción de un séptimo minarete en la mezquita más importante para los musulmanes, situada en Arabia Saudí.

Desde que entras por su imponente patio central con su fuente para las absoluciones, te das cuenta de la importancia de esta mezquita. Su interior, en obras, no nos dejó admirar la realidad que hay bajo sus andamios. Cierro los ojos y me traslado años atrás, con mi pelo y piernas cubiertas, sentada en una de sus grandes alfombras tejidas por los telares imperiales mirando al techo embobada por sus tonalidades azules gracias a los 20.000 azulejos de Iznik. Impresionada por la luz de colores que entra a través de las vidrieras llegadas desde Venecia, me di cuenta de que esta mezquita es el auténtico reflejo de la perfección y que cada detalle tiene una simetría atroz. 

Para que no les pase como a nosotras y les pille cerrada por el rezo, estos son los horarios; Desde las 8:00h hasta las 12:30h, de 14:00h a 15:45h y de 16:45 hasta las 17:30h.

Empezó a llover con fuerza, así que no fuimos hasta la Basílica Cisterna para conocer otro de los rincones sorprendentes de Estambul. El horario es de 09:00 – 17:30 horas. 

Después de que nuestros ojos se adaptarán a la oscuridad, pudimos ver esta obra construida por Justiniano I. Un palacio subterráneo con más de 336 columnas capaces de albergar hasta 100.000 toneladas de agua y creado para abastecer a los palacios imperiales bizantinos.

Con música clásica creando un ambiente confortable llegamos hasta las dos cabezas de Medusa, de la que se dice que si la miras fijamente a los ojos te convertirás en piedra. ¡Tranquilos! nosotras lo hicimos y seguimos aquí, en el mundo terrenal. Las cabezas están colocadas de lado y al revés, porque según la mitología griega de esta manera evitan su petrificación. 

Este lugar no es que sea de los más top de Estambul, pero su manera de estar ambientado y su historia, le hacen sumar puntos. 

Seguimos nuestra ruta de qué ver y qué hacer en Estambul en 3 días con nuestra app en la mano y recorriendo el corazón de Estambul en busca de otro de los iconos de la ciudad. 

Entre puestos callejeros, tiendas de hogar y caras sonrientes al vernos pasar, llegamos a Süleymaniye, una mezquita otomana situada en una de las colinas de Estambul. 

Es conocida por varios nombres; Süleymaniye, Solimán o Suleiman y fui construida por el «Magnífico», Mimar Sinan. El sultán Solimán la mandó a construir para representar el poder que tenia como segundo Salomón y Sinan para ello, cogió como modelo de referencia a Santa Sofia. Se inspiró en ella, pero a su vez quiso superarla en grandeza. Esta mezquita sufrió un incendio en 1660 que con su reconstrucción cambiaron de estilo a barroco y en 1956 sufrió una explosión por las municiones almacenadas en el patio principal. Es considerada la más grande de Estambul ya que Santa Sofía al ser museo no se le considera como tal.  

Al estar en una de las colinas de Turquía, las vistas desde sus patios son increíbles. 

No te olvides de visitar las tumbas del sultán Solimán y su esposa Hürrem, que se encuentran en el exterior. Una mezquita que debes incluir en la ruta por Estambul. 

Seguimos callejeando por la zona y llegamos hasta el puente de Haliç, situado entre el puente de Gálata y el puente de Atatürk, en pleno Cuerno de Oro. Aunque hacía bastante frío y mucho aire, nos paramos a contemplar la preciosa panorámica. 

Llegamos hasta la zona de la torre Gálata y como el hambre apretaba, nos paramos en el Galista Restaurant. Bendito calor dentro de los locales, estábamos tan congeladas que necesitábamos entrar en calor.

Nos acercamos hasta la torre de Gálata para ver si podíamos subir hasta uno de los miradores más famosos de la ciudad, pero la cola de gente era tan exagerada que nos miramos y seguimos de largo. 

Después de comer decidimos tomar el postre en Sude Konak, una de las mejores terrazas panorámicas de Estambul. Aunque la terraza tenía estufas decidimos disfrutar de nuestro postre en la parte interior. 

Antes de seguir con nuestra ruta prevista, decidimos tentar a la suerte y ver si moríamos de hipotermia en la terraza exterior. Muertas de frío entre foto y foto, nos juntamos las cuatro para disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad. El momento fue más mágico con el atardecer asomando.

Caminando por los alrededores llegamos hasta  la avenida de İstikla, una de las calles más importantes de Estambul y donde se asientan multitud de tiendas. Entre bailes y música callejera nos fuimos adentrando en la arteria de la ciudad, por donde cada día pasan millones de personas y por ello es considerada una de las calles más transitadas del mundo. Por esta avenida pasa el famoso tranvía rojo de Estambul. 

Una de las chicas tenía un amigo en la ciudad, así que quedamos con el en una tetería de la calle, el Passage Café. El sitio estaba genial y tuvimos un salón solo para nosotros. A parte de pedirnos una shisha y un té, pedimos Katmer y Backlava para endulzarnos la tarde.

Después de bastante rato empezó a caer una buena. Aunque estábamos resguardados de la lluvia ya nos estábamos aburriendo de estar allí, por lo que decidimos coger un Uber e irnos a cenar a Buhara Ocakbasi Restaurant. La primera noche habíamos cenado allí y nos gustó bastante la relación calidad precio, así que  decidimos repetir y enseñarle al amigo de Laura ese sitio. 

Día 4: El día no amaneció muy bueno y las temperaturas habían bajado respecto a los primeros días. Aunque el tiempo no estuviera muy allá, teníamos que aprovechar el día de la mejor manera posible. 

Empezamos el día yendo a visitar el Palacio de Topkapi. Aunque este palacio tenga mucha magia culturalmente hablando, para nosotras no lo fue tanto. No sabemos si fue en sí el palacio o que el tiempo no acompañaba para darle todo su resplendor, pero si fuéramos justas de días no lo visitaríamos. 

Después de sacarnos varias fotos en la plaza del Sultán Ament y volver a contemplar la increíble arquitectura de Santa Sofía y la mezquita azul, decidimos ir a tomarnos el té de la mañana en otra terraza panorámica, el Seven Hills. 

Para ser realistas, el té no estaba nada bueno, podríamos clasificarlo como «agua chirri», pero por esas vistas estábamos dispuestas a tomarnos lo que fuera. Disfrutamos de nuestro té en el interior y antes de marcharnos subimos a la terraza exterior para disfrutar de la brutalidad de las vistas.

En serio, esta imagen de las dos mezquitas más importantes de Estambul solo puedo clasificarla como «épica». 

Al rato apareció el amigo de Laura que decidió pasar el día con nosotras. Al salir, como estaba diluviando y los taxis convencionales no eran tan grandes, nos pillamos un Uber XL. Nos recogió una furgoneta de lo mas cool posible. Asientos de cuero, botellas de agua, cristales tintados, televisión, música de la buena y un conductor de lo más simpático, así fue nuestro trayecto hasta la zona de Ortaköy. 

Ya que estábamos por la zona aprovechamos para probar las famosas «Kumpir». A ver, si eres canario y estás leyendo esto, son las típicas paponas de la feria las de toda la vida. No son nada del otro mundo pero a mi siempre me han gustado. 

El tiempo nos estaba dando una tregua y decidimos aprovechar esas horas en visitar uno de los puntos que para mí es imprescindible en Estambul, la famosa mezquita de Ortaköy. A parte de la increíble mezquita, la zona y sus auténticos pescadores locales le dan ese toque original al lugar. 

La mezquita de Ortaköy también se le conoce como la mezquita de Mecidiye y se encuentra a orillas del Bósforo, en el barrio de Ortaköy. Nació de las ruinas del Palacio de Cantemir, donde a parte de orar, el sultán tenía estancias privadas para su disfrute.

 Te aconsejo que la veas de día y esperes para verla de noche, es una pasada el reflejo se sus luces en el agua. 

Para rematar nuestro último día en Turquía nos fuimos hasta la plaza del Sultán Amed para verla de noche. No podíamos marcharnos de Estambul si ver esta preciosa Estampa. 

Como aún era temprano, aprovechamos las últimas horas para disfrutar de nuestra tetería cercana favorita, Duran Nargile Café . Allí nos relajamos y nos pusimos a recordar la aventuras del viaje. La tetería es muy pequeña, pero su dueño y el camarero son muy amables. Pedimos unos tés y nos invitaron a cuatro más. 

Nos compramos un kebab (que todavía no los habíamos probado) al lado de nuestro hotel y nos lo comimos en la habitación para empezar a preparar las maletas y que no se nos hiciera demasiado tarde para volar temprano al siguiente día. 

Día 5: Último día en Turquía y no queríamos marcharnos. Nos lo habíamos pasado tan bien, que queríamos disfrutar del lugar y de nosotras un poquito más. 

Aprovechamos para hacer las compras de última hora. Miriam se dedicó a comprar dulces y yo compré una lamparita de colores para sortear entre los seguidores de mi Instagram: @sinohasviajado 

¿Nos faltaron cosas qué ver y qué hacer en Estambul en 3 días? Los días en febrero acaban muy pronto y el tiempo no nos acompañó demasiado, por lo que no pudimos ver todo lo que teníamos programado. Nuestra ruta era mucho mas amplia, pero nos tuvimos que adaptar a la climatología. 

¿Qué cosas nos faltaron por  ver en Estambul? Desgraciadamente y aunque intentamos ver todo lo posible, nos quedamos con pena de no ver Buyuk Valide Han, un lugar fabuloso para disfrutar de panorámicas de infarto, Uskadur y ver uno de sus bonitos atardeceres sentadas en alfombras turcas y pasear por las calles de Balat y Feber. Solo por las increíbles cosas que nos faltaron volveré. 

 

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